Domingo, 8 de novembro Xinzo 11° Guardia: FARMACIA OLIVERA CORTIÑAS, C. B.
Historia de A Limia

Tullas, arcas y palleiras de Xinzo: dónde se guardaba el grano y la paja

Cómo se guardaban el centeno y la paja en A Limia: el centeno como pan, las tullas de la casa en Baronzás y Xinzo, pipas y arcas, las palleiras del Barrio de Abaixo y las pequeñas «palleiras» de la Rúa do Padrón.

Los autores que escribieron sobre A Limia coinciden en destacar la abundancia y la calidad de los cereales, y dentro de ellos el centeno, tan importante que en la comarca se llamaba «pan». Esta página resume tres estudios de Xosé «Pepe» Calleja López, con planos de Manuel Díz, sobre cómo se guardaban el grano y la paja en Xinzo de Limia y alrededores: la ponencia sobre la tulla de las Primeras Jornadas de Cultura Popular (Xinzo, 23 de junio de 2018) y dos artículos sobre las palleiras [1].

El centeno en A Limia

La fuente recoge varios testimonios históricos: Elixio Rivas Quintas afirma que los romanos desecaron la Lagoa de Antela en el primer tercio del siglo II y que desde entonces hasta la Edad Media se conoció a A Limia como Palla Aurea («la tulla de Galicia» o «granero de Galicia»); el Catastro de Ensenada (1749-1759) cita trigo, maíz grueso, lino y centeno (el pan), este en tierras de segunda calidad y de secano; González de Ulloa (1777) habla de «mucho centeno»; Madoz (1846-1850) de «extracción de centeno y lienzos»; y Vicente Risco (1930) de granos que sobran para la exportación a los mercados de Allariz, Celanova, Verín o Ribadavia. Aunque hoy la patata es el producto principal, no arrancó tal como la conocemos hasta el siglo XIX [1].

Del centeno importaba también la paja: comida y cama para el ganado, techumbre para pajares y viviendas, jergones, chamusquina del cerdo en la matanza, hachones para los caminos nocturnos, mantas de las vacas, corozas, sombreros… y el cornizó (el cornezuelo, Claviceps purpurea), que la gente menuda y mayor recogía para vender en las ferias de Xinzo a buen precio. El centeno se sembraba en septiembre, se araba en abril-mayo y la siega comenzaba en la segunda semana de San Xoán, un trabajo comunal igual que la trilla [1].

Dónde se guardaba el grano

  • Pipas de cereal: un ejemplar de Baronzás, todo de madera sin aros metálicos (no hacen falta al no llevar líquido), medía 70 cm de alto y 160 cm de diámetro en la parte más gruesa [1].
  • Arcas o arcaces: grandes cajones de madera (45 cm de alto, 168 de largo, 50 de ancho en un ejemplo) en los que el grano se guardaba todo el año y se sacaba según se llevaba al molino; hay arcas en As Pegas (Sandiás) [1].
  • Tulla: palabra que los diccionarios recogen desde el siglo XVIII con el sentido de granero o arcón fijo, con pared móvil, para el grano. En Xinzo y Baronzás hubo tullas integradas en la construcción de la casa [1].

Las tullas de Baronzás y de Xinzo

La tulla de Baronzás ocupaba un espacio junto al hogar, donde la temperatura era más estable y la humedad menor por el calor del fuego, por encima de la escalera al segundo piso. Se llenaba por arriba, con un marco acanalado donde encajaban las tablas que se iban añadiendo, y se vaciaba por un pequeño hueco abajo que da a los sacos. Una de las paredes era inclinada, así que el grano caía solo por gravedad, y disponer de la cantidad deseada no exigía esfuerzo. Una tulla de Xinzo, más grande, ocupaba casi una pared del segundo piso y, según contaron, tenía un canal dentro del muro para bajar el grano a la planta baja [1]. Como dice un refrán que cita la fuente, «a tulla sen centeo é como o prado sen rego» (la tulla sin centeno es como el prado sin riego) [1].

La palleira del Barrio de Abaixo

La palleira es una construcción anexa para la paja de la cosecha, pero en A Limia servía para mucho más. La palleira estudiada, en el Barrio de Abaixo, está hecha en cantería en seco con algo de mampuesto, tenía unas buenas escaleras y años después se utilizó como vivienda. Sube a un corredor con una ventana por la que se metía la paja desde el carro al segundo piso. Delante se hacía la trilla (las eras comunales convivían con espacios de barrio, una plaza o una calle más ancha), y la planta baja se aprovechaba al máximo: aperos bajo la escalera, el caballo o la vaca en el centro, ovejas y cabras a la derecha, la pocilga al fondo, la hacienda menuda contra la fachada sur y la huerta al lado [2]. En conjunto, el grano iba en la tulla de la casa y la paja en la palleira, una edificación que además ayudaba a mantener a la familia con la cría del ganado [2].

Las otras «palleiras»

En el Barrio de Abaixo, en las calles del Padrón y de la Serra de Queixa (al norte del antiguo Camino Real, hoy Rúa Galicia), quedan pequeñas construcciones de una planta que se llaman palleiras pero no guardaban paja: servían para la leña, los trastos del campo y las herramientas, y para criar la «hacienda» (gallinas, pollos, conejos y cerdos) o guardar el carro. Los pajares mismos se hacían en las fincas próximas. Las paredes son de cantería y mampuesto en seco, sin argamasa ni encintado, el tejado de teja curva a una o dos aguas y el suelo de tierra pisada [3].

Una de ellas, en la Rúa do Padrón, tiene la puerta en dos hojas para airear sin abrirla entera, una argolla donde se enganchaba la cadena de cierre (dejó marca en la piedra) y una fecha, 1878, grabada. Muchas están en ruina, con puertas cegadas con ladrillos, tejados con uralita o transformadas en vivienda: algunas caerán y otras cambiarán de uso [3].

Enlaces

Fuentes

  1. «A TULLA COMO ELEMENTO CONSTRUCTIVO NA LIMIA – Tradicións da Limia», As tradicións da Limia. https://tradicionsdalimia.es/a-tulla-como-elemento-constructivo-na-limia/
  2. «A PALLEIRA DOS DIZ – Tradicións da Limia», As tradicións da Limia. https://tradicionsdalimia.es/a-palleira-dos-diz/
  3. «AS OUTRAS PALLEIRAS – Tradicións da Limia», As tradicións da Limia. https://tradicionsdalimia.es/as-outras-palleiras/
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