Domingo, 8 de novembro Xinzo 11° Guardia: FARMACIA OLIVERA CORTIÑAS, C. B.
Leyenda

La aparición de Trandeiras y el ejército del rey Arturo

La leyenda fundacional del Bon Xesús de Trandeiras: la Virgen se aparece a Xoán Folgoso, los caballeros blanco y negro y el ejército encantado del rey Arturo en Antela.

La aparición de Trandeiras es la leyenda con la que se explica el origen del convento franciscano del Bon Xesús, en la parroquia de A Pena (Xinzo de Limia). Se conoce con detalle gracias a un manuscrito anónimo sobre la fundación del convento que estudió Antonio Couceiro Freijomil en 1938 y que resumió el historiador Edelmiro Martínez Cerredelo [1][2]. El mismo documento guarda la creencia más rara de A Limia: la del ejército encantado del rey Arturo [3].

Xoán Folgoso y la Señora de los peñascos

Un mes de octubre, Xoán Folgoso, vecino de Trandeiras de unos cincuenta años, contó que había visto de noche, y también en sueños, a una Señora muy resplandeciente sobre unos peñascos del monte, en el sitio donde después estaría la capilla mayor de la iglesia. Llevaba un niño en los brazos, y por eso entendió que era la Virgen María; al despertar estaba estremecido [1].

Otro vecino, Alonso Díaz, el más rico del lugar, se rio de él y le dijo que debía de estar borracho. Folgoso calló. Pocos días después, al volver de Solbeira, vio bajar de los peñascos a dos hombres a caballo, uno en un caballo blanco y otro en uno negro. El del caballo blanco le preguntó por qué no hacía la iglesia que le había mandado aquella Señora. Folgoso respondió que no tenía recursos, y ellos le dijeron que la empezase, que ya daría ella quien la terminase [1].

La ermita derribada y los presos

Folgoso empezó una ermita de 12 por 15 pies al pie de los peñascos. Alonso Díaz fue a Ourense a denunciarlo al chantre y provisor, señor del lugar, diciendo que era un hombre tonto. El provisor vino a Trandeiras, escuchó unas explicaciones que le parecieron cosas de sueños y mandó derribar lo que estaba hecho [1].

Entonces le tocó al burlón. Una noche, al volver de Xinzo, Alonso Díaz vio con sus propios ojos a la Señora y su compañía, con un resplandor tan grande que cayó al suelo. Pasó tres días en la cama y, ya reconciliado con Folgoso, los dos terminaron la ermita y pusieron una cruz de palo en lo alto, donde la gente dejaba velas, vino y grano [1]. La Fronteira esquecida resume este episodio como dos visiones idénticas que unen a los dos vecinos [2].

El chantre volvió indignado y llevó a los dos presos a la cárcel del monasterio de Xunqueira de Ambía. Los defendió la viuda de Álvaro de Trandeiras, que recordó lo que su marido había dicho al morir, once años antes: que allí habría romerías tan grandes como las de Santiago, que él no vería pero sí sus descendientes. El chantre los liberó y encargó a un canónigo de Xunqueira recoger las ofrendas, que enseguida fueron un montón de cera, lino, lacones, grano y dinero: más de cincuenta mil maravedíes [1].

El Bon Xesús que apareció en el monte

Muchos portugueses llegaban a la romería preguntando por el Bon Xesús, según el texto que cita Couceiro Freijomil [2]. Un día robaron la caja de las limosnas; Folgoso y otros vecinos salieron a buscarla por el monte y lo que encontraron fue la imagen que después se veneró en el templo, sin que nadie supiese quién la había llevado allí. Después vinieron curaciones de tullidos, mudos y endemoniados [1].

Hay otra versión, que recoge Martínez Cerredelo en una nota: a comienzos del siglo XVI unos caballeros portugueses llegaron preguntando por el lugar donde se daba culto al Bon Xesús. Como allí no lo había, se metieron en el bosque de robles y desaparecieron. Al día siguiente, en su lugar, los vecinos encontraron una imagen del Bon Xesús [1]. La antigua web xinzodelimia.eu cuenta también esta versión: los caballeros portugueses encuentran la imagen del Niño Jesús y hacen una capilla para ella [4].

El conde de Monterrei y los 400 hombres

Con las ofrendas, el chantre Alonso de Piña llamó al maestro cantero Bartolomé de Nosendo y decidió hacer allí un convento de frailes. El conde de Monterrei, desconfiando de que fuese un castillo, se presentó con hombres armados para derribar la obra. El chantre lo esperó con unos 400 vecinos armados frente a más de mil del conde, y los merinos de la comarca acabaron discutiendo entre ellos y desistieron. Las obras empezaron en febrero de 1520 y en diciembre de 1523 el convento se entregó a los franciscanos [1]. La historia del edificio se cuenta en Monasterio de Trandeiras.

El ejército encantado del rey Arturo

El mismo manuscrito, transcrito por Couceiro Freijomil y traducido al gallego por Xavier Feixoo, describe la vega antes del convento. Como había muchos charcos y prados húmedos, en verano salían nubes de mosquitos que, volando al atardecer, hacían brillar las alas como si fuesen armas. La gente de la tierra decía que era el rey Arturo, encantado con su ejército en aquella vega, porque así se lo habían contado padres y abuelos. El autor añade que estas «malicias, tonterías y pecados» se desterraron con el nuevo edificio [3].

Siglos después, J. M. Bedoya escribió en su memoria sobre el desagüe de la laguna que esta creencia caballeresca había sustituido a la antigua del olvido del Lethes y que todavía duraba a comienzos del siglo XVI [3]. Una versión moderna dice que los caballeros artúricos, convertidos en mosquitos, guardan el túnel entre la Torre da Pena y la de Sandiás (véanse las leyendas de la Torre de Sandiás).

Otras leyendas de Trandeiras

  • La piedra de Antioquía. En Cardeita (Sandiás) se contaba que el hombre convertido en piedra por mirar atrás cuando se anegó Antioquía acabó llevado al convento de Trandeiras [5]. Véase Antioquía.
  • El Penedo da Moura. Xesús Taboada Chivite recogió en Trandeiras un cuento de mora que se come a una niña, uno de los pocos casos gallegos de este tipo según Rafael Quintía [6]. El texto no se ha encontrado publicado en línea.

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Fuentes

  1. Edelmiro Martínez Cerredelo, «A fundación do convento do Bon Xesús de Trandeiras», Historia de Xinzo, 24-09-2018 (a partir de A. Couceiro Freijomil e do seu libro Historia de Xinzo e Limia). https://historiadexinzo.wordpress.com/2018/09/24/a-fundacion-do-convento-do-bon-xesus-de-trandeiras/
  2. «Mosteiro do Bon Xesús de Trandeiras», Fronteira esquecida Limia-Lima, que cita a A. Couceiro Freijomil, «Origen, fundación y primeros tiempos del Monasterio del Buen Jesús de Trandeiras», Boletín da Comisión Provincial de Monumentos de Ourense XI, nº 242 (1938), pp. 503–511. https://fronteiraesquecida.eu/gl/fichas/mosteiro-do-bon-xesus-de-trandeiras/
  3. «Os exércitos de Rei Artús na Lagoa de Antela», Galicia Encantada (texto 1: manuscrito do s. XVI transcrito por Couceiro Freijomil; texto 2: J. M. Bedoya, Memoria sobre o desaugadoiro da lagoa de Antela; remitido por Xavier Feixoo). https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=4&id=325
  4. «Mosteiro do Bon Xesús», xinzodelimia.eu. Wayback (01-01-2008): https://web.archive.org/web/20080101043106/http://www.xinzodelimia.eu:80/mosteiro_de_trandeiras.htm
  5. Urbano Santana, «Resume xeneral de folk-lore de Sandiás», Nós (1931), en «Antioquía (1)», Galicia Encantada. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=4&id=1015
  6. Xosé Calleja López, «Tres contos de mouras e mouros», As tradicións da Limia, 12-05-2021 (cita a R. Quintía Pereira, Análise estrutural e simbólica do mito da Moura, 2015). https://tradicionsdalimia.es/tres-contos-de-mouras-e-mouros/
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