Domingo, 8 de novembro Xinzo 11° Guardia: FARMACIA OLIVERA CORTIÑAS, C. B.
Lagoa de Antela

Memoria y testimonios de la desecación de la Lagoa de Antela

Lo que cuentan los vecinos de A Limia sobre la desecación de la Lagoa de Antela: quién ganó parcelas y trabajo, quién perdió pasto, bión y aves, y cómo la despidieron Otero Pedrayo y la memoria oral.

Opiniones
divididas: beneficiarios de las parcelas frente a ganaderos y defensores de la fauna
Fuente oral
proyecto lagoadeantela.es (2014)
Obreros del INC
«los laguneros»

Para los vecinos de A Limia, la desecación de la Lagoa de Antela no es solo un capítulo de historia: es una memoria dividida. En 2014, el proyecto divulgativo lagoadeantela.es recogió testimonios de personas de entre 79 y 95 años de Baronzás, Lamas, Morgade y Xinzo, sin nombres completos en la mayor parte de los casos, y sus opiniones no coinciden [1]. Esta página resume lo que dicen, con ese umbral: son voces de una muestra pequeña, no un estudio estadístico.

Quién defendió la desecación

Un trabajador del Instituto Nacional de Colonización, llegado a Xinzo en 1966, recuerda que su tarea era trabajar las fincas con la cosechadora y sembrar maíz, porque la gente no tenía maquinaria; para acceder a una finca había que presentar una solicitud y pagar una renta de 4.000 pesetas al año por unas nueve hectáreas, y las fincas pasaban después al censo de propiedad [1]. Otros vecinos consideran que la laguna «era un charco de agua estancada» donde solo había ranas y aves y que la desecación dio parcelas, patatas, trigo y maíz; una cooperativista de Baronzás cuenta que ella y su familia pensaban emigrar a Suiza o Alemania y se quedaron porque les dieron una finca y pudieron comprar un tractor [1]. Un hombre de 95 años subraya que los raneros «llevaban una vida muy esclava», levantándose a las cuatro de la mañana para coger ranas y huevos [1].

Quién la echó de menos

Otras voces recuerdan lo que se perdió: el ganado que pastaba en la «laguna vieja» en verano, el bión que se cortaba para cubrir de lecho las cuadras, los árboles, las flores y las aves [1]. Un vecino de Morgade dijo que siempre se opuso, pero que bajo la Dictadura no se podía hablar; que con los raneros no se contaba y que para obtener una buena parcela convenía ser rico [1]. Una vecina de Xinzo de 82 años resume: «fue una pérdida muy grande, había mucha fauna y mucho tipo de flores, y ahora lo único que hay es patatas» [1]. El Ayuntamiento de Vilar de Santos, por su parte, resume en su historia que la desecación en los años cincuenta y sesenta provocó un grave daño económico y social y más emigración [5].

La salud: ¿foco de paludismo?

La Real Orden de 1956 justificaba la obra con dos razones, ganar tierra de labor y eliminar un foco de insalubridad [2]. Serafín González, en el libro A memoria asolagada, recoge la opinión de un médico de Xinzo según la cual el paludismo y las fiebres tifoideas eran fruto de la realidad dura y del aislamiento de la comarca, no de la laguna: un brote de 84 casos de fiebre tifoidea en un pueblo de 46 vecinos venía de la fuente del lugar [2].

Los laguneros y la villa

Según Martínez Cerredelo, la llegada de los obreros del INC, conocidos desde entonces como los laguneros, y las inversiones dinamizaron la villa de Xinzo; muchos se quedaron para siempre y formaron familia [3]. La canalización del río en el tramo urbano obligó a derribar el viejo puente del Toural [3].

Despedida de Otero Pedrayo

El 4 de octubre de 1958, Ramón Otero Pedrayo publicó en La Región el artículo «Se quiebra el mágico cristal», que Martínez Cerredelo reproduce en facsímil [3]. Es la despedida más conocida de la laguna.

2018: sesenta años después

Para el 60.º aniversario del comienzo de las obras, la plataforma «Amig@s das Árbores da Limia» difundió el comunicado «Antela, quen nola dera», en el que denuncia el «mayor atentado medioambiental» de la península, recuerda que Otero Pedrayo fue de los pocos que protestaron y pide aprender de los errores del pasado [6].

Balance a largo plazo

lagoadeantela.es resume las consecuencias: se perdió un espacio de gran valor ecológico, la vegetación autóctona fue destruida o quemada para ganar cultivos, se implantó una agricultura intensiva centrada en la patata y el empobrecimiento del suelo obligó a usar fertilizantes; el Estado no completó el regadío previsto y fueron los propios labradores los que organizaron su sistema de riego [4]. Sobre el estado actual y la restauración, véase La Lagoa de Antela hoy.

Enlaces

Fuentes

  1. lagoadeantela.es, «Testimonios sobre la desecación de la laguna», 2014. https://lagoadeantela.es/testimonios-sobre-la-desecacion-de-la-laguna/
  2. lagoadeantela.es, «La desecación de la laguna durante la dictadura franquista» (cita a Serafín González, A memoria asolagada). https://lagoadeantela.es/desecacion-lagoa-de-antela-dictadura/
  3. Edelmiro Martínez Cerredelo, «Se quiebra el mágico cristal», Historia de Xinzo, 02-05-2014. https://historiadexinzo.wordpress.com/2014/05/02/se-quiebra-el-magico-cristal-desaugamento-da-lagoa-de-antela-por-r-otero-pedrayo/
  4. lagoadeantela.es, «Consecuencias de la desecación de la laguna». https://lagoadeantela.es/consecuencias-de-la-desecacion-de-la-laguna/
  5. Concello de Vilar de Santos, «Historia». https://vilardesantos.gal/historia/
  6. Vía Lethes, «Antela, quen nola dera (1958–2018)», comunicado de Amig@s das Árbores da Limia, 2018. https://vialethes.es/antela-quen-nola-dera
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