
Las guerras carlistas en A Limia (1833-1876)
Cómo vivió A Limia las tres guerras carlistas: la partida de Mateo Guillade y el saqueo de Xinzo en septiembre de 1837, el juez Ramón Martelo, las partidas de 1870-1873 y los asaltos a recaudadores, según documentos de archivo.
- Período
- 1833-1876 (tres guerras carlistas)
- Episodio central
- entrada de la partida de Mateo Guillade en Xinzo (septiembre de 1837)
- Contingente exigido al partido judicial de Xinzo (1836)
- 176 hombres para la Milicia Urbana
- Fin de la tercera guerra
- febrero de 1876
Las guerras carlistas fueron tres contiendas civiles del siglo XIX (1833-1840, 1846-1849 y 1872-1876) entre los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón y sus descendientes y los liberales e isabelinos que apoyaban a la reina Isabel II. Más allá de la disputa por el trono, fueron un choque de ideologías: el carlismo defendía la monarquía absolutista tradicional, el catolicismo conservador y el foralismo. En Galicia, su columna vertebral fueron el clero y la hidalguía; el campesinado necesitaba más «casa y pan» que ideales, y por eso no fue un movimiento de masas. A Limia, comarca de frontera con Portugal, vivió sobre todo la Primera y la Tercera guerra, y hoy conocemos los episodios sobre todo por los documentos de archivo que reunió Edelmiro Martínez Cerredelo en Historia de Xinzo de Limia [1][2].
La Primera Guerra Carlista (1833-1840)
Movilización y protección del patrimonio religioso. En octubre de 1836 la Comisión de Armamento y Defensa de la provincia de Ourense ordenó reorganizar la Milicia Urbana: los concellos tenían seis días para inscribir a los solteros y viudos sin hijos de 18 a 40 años (excepto criados de labranza y trabajadores del campo), con una paga de cuatro reales diarios. En total se movilizarían 2.200 hombres en la provincia, de los cuales al partido judicial de Xinzo le correspondían 176 [1]. Para evitar que las partidas carlistas robasen las iglesias rurales, las autoridades ordenaron depositar las joyas y objetos de culto en el seminario de Ourense; ante las protestas de los vecinos, se autorizó que quedasen las imprescindibles para el culto, con la condición de que los párrocos y algunos vecinos respondiesen de su valor. En Xinzo, el abad, las autoridades y los vecinos principales de la parroquia y del anexo de Damil firmaron ante el escribano los documentos por los que se hacían responsables de las joyas, repartidas en cuatro casas de Xinzo y cuatro de Damil [1].
La partida de Mateo Guillade y el saqueo de Xinzo (1837). En 1837 apareció en Xinzo la partida de Mateo Guillade, que confiaba en un gran levantamiento en A Limia. Entró en la villa el 19 de septiembre y causó estragos, sobre todo en la casa del juez de primera instancia, Ramón Martelo, saqueada y dejada inhabitable; los daños se evaluaron en 25.000 o 30.000 reales. Entre los integrantes de la partida figuraban tres vecinos de Fiestras: el presbítero Baltasar Seguín, su cuñado Francisco Cerredelo y su primo, el fraile exclaustrado José Seguín, que acabaron condenados a la pena ordinaria de muerte; en octubre, el padre de Baltasar pactó con el juez el pago de 7.000 reales en dos veces. La partida, de alrededor de cuarenta y cinco hombres según una de las versiones, se atrincheró con treinta en Ordes y combatió a las fuerzas realistas del comandante Juan Gualberto Corcuera. Varios vecinos de Sabucedo y Fiestras se unieron a ella y desertaron o pidieron indulto poco después, alegando que los habían reclutado a la fuerza; en la retirada hacia la frontera, la partida pasó por Baltar [1].
Dos versiones sobre el juez Martelo. Un escribano de Xinzo, José Velasco Losada, denunció a Martelo por cobardía: sabiendo el 18 de septiembre que la facción estaba cerca, sacó a los presos de la cárcel por la noche, los devolvió a la mañana siguiente y huyó a Allariz, y en marzo y abril de 1838 huyó otras veces a Verín y Ourense dejando la villa sin defensa. El regente de la Audiencia de Galicia respondió que Martelo había seguido el sentido común y las órdenes del jefe político y descalificó a Velasco por los muchos pleitos en los que se había visto envuelto; el escribano murió asesinado por la facción a mediados del mes siguiente, y el regente sugirió cerrar el expediente. La hoja de servicios de Martelo dice lo contrario: que, al frente de los nacionales de Xinzo, derrotó a los rebeldes en varias ocasiones (las aldeas de los Mixtos, los campos de Atás y de Fuga, donde cayeron tres jefes y nueve facciosos), y que el concello certificó que el 19 de septiembre de 1837 se defendió con un pequeño número de nacionales y perdió el caballo de tres bayonetazos. Martelo tuvo después una larga carrera judicial y política: juez en A Lama, Vigo y Ferrol y jefe político en Pontevedra, Lugo y Navarra [1].
Detenciones, indultos y asaltos (1838-1839). Los archivos de Santiago conservan muchos procesos de esta época. En 1838 se declaró el estado de guerra en varias zonas, entre ellas Xinzo. En febrero de 1839 se detuvo a vecinos de Xinzo y Ganade por ayudar a un faccioso carlista y guardar un fusil inglés. Un vecino de Piñeira de Arcos declaró que, volviendo de la feria de Xinzo, lo reclutaron a la fuerza y lo llevaron a una casa de Xinzo que la facción llamaba «cuartel», y que la partida de alrededor de mil hombres de Guillade atravesó Rebordechá, Moreiras y Gudín hasta Verín y A Gudiña, donde las tropas de la reina la dispersaron en las Ventas de la Barreira. Después de la muerte de Guillade, la partida se dividió en tres; una sección estaba al mando de Veloso, que murió el 11 de abril de 1839 en San Paio de Abades. El 21 de marzo robaron al abad de Faramontaos y a varios paisanos; en agosto fue procesado y absuelto el alcalde de Porqueira, sospechoso de relaciones con los carlistas; el 31 de agosto una partida pasó por Rubiás llevando tres mozos reclutados; el 9 de septiembre se vio otra en Serois; el 21 de octubre asaltaron a vecinos de As Pegas y Cardeita (Sandiás), incluido el presbítero; y en noviembre y diciembre hubo incursiones en Damil, Ganade, San Vitorio, Filgueira, Outeiro (Vilar de Santos), Blancos, Loureses y Ouvigo, con gritos de «viva Carlos V» [2].
Un caso de justicia dudosa fue el del padre de Pedro Veloso, detenido en septiembre de 1839 como colaborador del hijo; después se reconoció que había sido imputado injustamente y el comandante de los nacionales de Nocedo y dos testigos delatores fueron condenados por el capitán general de Galicia a pagar los daños y las costas [2]. A lo largo de 1839 varios hombres de Meaus, Ganade y Couso de Salas se presentaron a indulto y entregaron las armas y la caballería de que se habían servido en la facción de Antonio Vázquez Lugues, a cambio de fianza y del compromiso de ser leales a la reina [1].
La Segunda Guerra Carlista (1846-1849)
Apenas dejó rastro en A Limia. El único dato localizado es una orden de marzo de 1849 del comisario de guerra de la provincia, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia, de concentrar a la Guardia Civil, repartirla en columnas de treinta hombres y situarla en Verín, Xinzo y Trives [2].
La Tercera Guerra Carlista (1872-1876)
En los preparativos de 1870 la zona fronteriza fue la más castigada. En Rairiz de Veiga actuó un comité carlista que luego fue desarticulado: el 27 de marzo de 1870 aparece a su frente Juan Puga, que ofrecía de 6 a 10 reales diarios a quien se alistase, y con él, Juan Suárez Campo, futuro cabeza de la facción. La de Suárez, que ya había participado en la Primera Guerra con Guillade, aparecía y desaparecía con mucha facilidad en el triángulo entre Xinzo, Verín y la sierra del Larouco; llevaba como segundo a Manuel Salgado Miranda, apodado Pichón, y como tercero a Camilo Rodríguez Arias. Fracasó pronto: en un encuentro con el ejército en San Paio cayeron presos ocho carlistas, incluidos el jefe y su segundo; el 12 de agosto Rodríguez Arias se presentó a indulto, y el 23 de agosto el ejército encontró a seis de ellos en la casa del marqués de Valladares, en Ordes (Rairiz de Veiga). En Ganade, la casa de los Losada, con una especie de castillo, sirvió a Francisco Losada para defenderse de los carlistas [2].
El año 1873 fue turbulento: desde que el 5 de mayo entró en Xinzo el jefe Sabariegos, la villa fue invadida varias veces por partidas de los jefes Suárez, Salmás, Trapero, Valerio, Prol, Mergeliza y otros, con excesos en Xinzo, Calvos, Porqueira, Rairiz, Sandiás (donde mataron al recaudador) y Sarreaus. Hubo asaltos a recaudadores: en la noche del 13 al 14 de junio, en Sandiás (1.000 y 1.200 reales, con recibo del jefe Ambrosio Prol); en la del 21 de junio, en Rairiz de Veiga (860 pesetas, con vivas a Carlos VII y a Pío IX y muerte a la República); y el 2 de septiembre, en Calvos de Randín, donde una partida de cien hombres se llevó 21.752 reales de la casa del recaudador en Pintás con recibo de Valeriano Rodríguez. Este último caso suscitó dudas: las autoridades sospecharon que podía ser un robo simulado. El alcalde de Baños de Molgas ya había denunciado en marzo que el santuario de los Milagros era centro de la conspiración carlista. Se habló también de ataques combinados a Xinzo y Viladerrei, con exageradas cifras de 2.000 hombres; en las afueras de Viladerrei una guerrilla del regimiento Murcia mató a nueve carlistas [2].
La guerra terminó el 28 de febrero de 1876, cuando Carlos de Borbón cruzó la frontera diciendo «Volveré». En 1888 el carlismo se dividió y la corriente integrista se escindió para formar una opción política propia [2].
Preguntas frecuentes
Enlaces
Fuentes
- Edelmiro Martínez Cerredelo, «Apuntes sobre as guerras carlistas na Limia (1.ª parte)», Historia de Xinzo, 17/09/2018, extracto de Historia de Xinzo de Limia. https://historiadexinzo.wordpress.com/2018/09/17/apuntes-sobre-as-guerras-carlistas-na-limia-1a-parte/ — cita, entre outras, J. R. Barreiro Fernández (1976), BOPO 1836, AHPOu (protocolos notariais) e o Archivo Histórico Nacional (Mº Xustiza, Magistrados-Xuíces, 4700).
- Edelmiro Martínez Cerredelo, «Apuntes sobre as guerras carlistas na Limia (2.ª parte)», Historia de Xinzo, 18/09/2018. https://historiadexinzo.wordpress.com/2018/09/18/apuntes-sobre-as-guerras-carlistas-na-limia-2a-parte/ — cita o Arquivo Histórico Universitario de Santiago (Fondo Castroviejo Blanco-Cicerón), BOPO 1849 e Barreiro Fernández (1976).
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