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El avaro de Xinzo: la fortuna escondida de José Oterino (1891)

En noviembre de 1891 murió en Xinzo José Oterino, de 43 años, y el juez encontró en su casa 432 onzas de oro: el «avaro de Xinzo» salió en periódicos de toda España.

A la muerte de José Oterino, a finales de 1891, Xinzo de Limia descubrió que aquel vecino de 43 años vivía como un pobre y dejaba una fortuna. La prensa lo llamó «el avaro de Xinzo» y la historia llegó a periódicos de toda España e incluso a Tenerife [1].

El tesoro

El juez de primera instancia de Xinzo lo encontró al hacer el inventario de los bienes del fallecido. La Gaceta de Galicia abrió portada el 10 de noviembre de 1891 con el titular «¡Cuatrocientas treinta y dos onzas!», porque entonces casi no circulaba oro [1]. Las onzas estaban en un bote de lata dentro de un escaparate de un Santo Cristo; además aparecieron 180 monedas de cinco duros, 180 de cuatro, medias onzas, monedas de cuarenta reales y un paquete de billetes, repartidos en baúles y cajones [1].

Entre los objetos «curiosos» del inventario figuraban una mula que llevaba 22 años en la cuadra sin pisar la calle, dos vacas que llevaban 150 meses en la cuadra y un cachorro perdiguero ciego y sordo por la edad [1]. La herencia, de unos dos millones de reales, se depositó en la sucursal del Banco de España en Ourense mientras se declaraba heredero al único familiar, Alonso Junquera, que llevaba 32 años de criado en Allariz [1].

La vida del avaro

El 14 de noviembre la Gaceta volvió al tema con el titular «El avaro de Ginzo» (cita), con anécdotas que la villa repetía: la puerta de la casa se cerraba al ponerse el sol y no se abría hasta el amanecer; la luz artificial estaba desterrada por «antihigiénica»; tenía 500 sábanas de lino del país y usaba solo una, doblada por la mitad [1].

La anécdota más comentada: Oterino estaba en la cárcel de Ourense, condenado a dos meses por lesiones, que debía cumplir en la cárcel de Xinzo. El gobernador, sabedor de que la causa venía de una intriga, le ofreció hacer el trayecto en coche particular, para evitar ir conducido por la Guardia Civil. Oterino preguntó: «¿y quién paga el coche?». Al saber que lo pagaría él, y que costaría cinco duros, prefirió ir a pie unos 50 kilómetros entre dos guardias civiles [1].

La herencia

La fama trajo familiares de Villar de Ciervos (Zamora), Verín, Allariz e incluso un magistrado de Burgos, y se hablaba de pleitos y de que uno de los presuntos herederos estaba loco. A comienzos de 1892 El Lucense contaba que las monedas no habían pasado al heredero, sino a un señor, mediante un contrato elevado a escritura pública en el que se comprometía a pagarle una cantidad anual; el heredero renunció a sus derechos en esas condiciones [1]. La historia salió también en el Diario de Tenerife del 26 de noviembre de 1891 [1].

Enlaces

Fuentes

  1. Alexander de los Ríos Conde, «El caso de "el avaro de Xinzo", famoso en toda España a finales del siglo XIX», Vía Lethes, 24/12/2017. https://vialethes.es/avaro-xinzo-famoso-espana (cita Gaceta de Galicia 05, 10 e 14/11/1891; El Eco de Galicia 11 e 20/11/1891; Diario de Tenerife 26/11/1891; El Lucense 04/01/1892)
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