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Personaje

Hidacio de Limia, el obispo de Chaves que escribió la crónica de su tiempo

Hidacio (Idacio) nació en A Limia, probablemente en Xinzo o cerca, a finales del siglo IV; fue obispo de Chaves (Aquae Flaviae) y autor del Cronicón, la fuente principal de la historia hispana entre 418 y 468.

Hidacio (en castellano Idacio; Hydatius Lemicensis, «el limico») nació a finales del siglo IV en la Lemica civitas, el alto valle del río Limia, y más precisamente en Xinzo de Limia o en sus proximidades. Fue obispo de Chaves (Aquae Flaviae, Portugal) y escribió el Cronicón, que hoy es la fuente principal para conocer la historia de Hispania entre el 418 y el 468 [1]. La plaza del Peixe de Xinzo lleva hoy su nombre como Praza do Bispo Idacio de Limia.

Una familia cristiana y rica

Los datos básicos de su vida nos los transmitió él mismo en el Cronicón [1]. Nació en una familia acomodada, posiblemente de origen curial y quizás favorecida por la herencia de Teodosio el Grande (muerto en 395). Compartía los rasgos de la nobleza galaica: un cristianismo muy arraigado y la peregrinación a los lugares santos de Oriente, moda que seguían a finales del siglo IV varias mujeres de la Casa Imperial [1].

Por eso, con poco más de diez años, Hidacio acompañó a sus padres a Tierra Santa hacia el 406 o 407, quizás también para huir de la usurpación de Constantino III. En Belén conoció a san Jerónimo (muerto en 419-420). No estuvo en Palestina más de tres años, pero el viaje lo marcó: definió su vocación clerical, completó su formación cristiana y le dio algunos rudimentos de griego [1].

Entre bárbaros y pestes

Volvió a Gallaecia hacia el 410 y encontró un panorama muy distinto: en septiembre del 409 habían entrado por los Pirineos vándalos hasdingos y silingos, alanos y suevos. El saqueo, el hambre y la peste bubónica de aquellos años lo impresionaron profundamente [1]. En 416 fue consagrado presbítero y once años después, en 427, obispo de la nueva diócesis galaica de Aquae Flaviae (Chaves), donde su familia debía de tener intereses [1].

Los obispos, con sedes en núcleos bien defendidos, eran los líderes naturales de sus comunidades frente a los bárbaros y a las autoridades imperiales, tan lejanas. El propio Cronicón es el mejor testimonio del liderazgo político y eclesiástico de Hidacio. Su vida estuvo condicionada por la mayor o menor fuerza de la pequeña «monarquía militar» sueva y por el interés del gobierno imperial de Rávena en intervenir en el noroeste [1]. Se distinguen cuatro períodos:

  1. Hasta el 429, cuando los vándalos hasdingos marcharon a África: los suevos estaban a la defensiva y el Imperio intentaba restaurar su control. Hidacio asumió el obispado en este contexto favorable [1].
  2. Años 430-450: los suevos se asentaron en Gallaecia occidental (Braga, Lugo, Oporto y Astorga) y, con Réquila y Requiario, extendieron su influencia hasta la Bética. Hidacio narra las relaciones entre suevos y aristocracias galaico-romanas y jugó un papel destacado buscando fórmulas de convivencia que protegiesen a la aristocracia y a la Iglesia católica. En 431 encabezó una embajada a las Galias para pedir ayuda militar al general Aecio, sin éxito [1].
  3. 450-456: la victoria sobre Atila en los Campos Cataláunicos (20 de junio de 451) abrió la esperanza de una restauración imperial, que el asesinato de Aecio (454) y del emperador Valentiniano III (455) deshizo. Cuando el godo Teodorico II destruyó la monarquía sueva del católico Requiario en el Órbigo (octubre de 456) y ocupó Braga, Hidacio no creyó que lo hiciese en nombre del Imperio [1].
  4. 457-469: años caóticos. Entre agosto y noviembre del 460 Hidacio fue prisionero de Frumario, uno de los dos reyezuelos suevos, con colaboración de galaico-romanos contrarios a la restauración imperial. En 464 Remismundo reunificó la monarquía sueva como vasallo de los godos, se convirtió al arrianismo y envió obispos arrianos, lo que dolió a Hidacio especialmente. En sus últimos cinco años vivió con una creciente ansiedad apocalíptica [1].

El Cronicón

Hidacio quiso que su obra continuase la de san Jerónimo, en la tradición de la historiografía universal cristiana de Eusebio de Cesarea, con cronología precisa basada en las olimpíadas y en los emperadores romanos [1]. De aquella intención solo pudo cumplir parte: desde el 440 las noticias se reducen a Hispania y al sur de las Galias y, en la última década, casi a Gallaecia. A pesar de sus deficiencias y errores, es la fuente principal de la historia hispana de 418 a 468, y la historiografía posterior se basó en ella. Es posible que fuese también autor de los Fastos hidacianos, una lista de cónsules del 379 al 427 [1].

El Cronicón anota con cuidado cualquier prodigio que pudiese ser premonitorio. Termina con la alusión críptica al ave Fénix, al cumplirse el cuarto centenario de la destrucción del segundo Templo de Jerusalén (468) [1]. Hidacio, de mucha edad, murió poco después, en el 469, convencido de que el fin de los tiempos era inminente [1].

Para saber más

La edición comentada A crónica de Idacio de Limia, bispo de Chaves (José Antonio López Silva, Civitas Limicorum, 2004) y el Cronicón de Idacio (Marcelo Macías, 1906) [1].

Enlaces

Fuentes

  1. Luis Agustín García Moreno, «Hidacio», Diccionario Biográfico electrónico de la Real Academia de la Historia, reproducido en Historia de Xinzo, 13/04/2023. https://historiadexinzo.wordpress.com/2023/04/13/hidacio-hidacio-lemicensis-lemica-civitas-a-limia-ourense-s-iv-chaves-portugal-c-469-obispo-de-chaves-aquae-flaviae-e-historiador/
  2. «idacio de limia». http://www.xinzodelimia.eu:80/idacio_da_limia.htm
  3. «Idacio de Limia, único obispo conocido de Chaves e historiador de los siglos IV y V». https://vialethes.es/tercer-escritor-hispano-idacio-limia
  4. «Idácio de Chaves — Introdución». https://pt.wikipedia.org/wiki/Idácio_de_Chaves
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