
Leyendas de la Torre do Castro y de Sandiás
Las leyendas de la Torre do Castro y de Sandiás: la torre de los moros y el martillo que hizo la Lagoa de Antela, el tesoro del pozo, la traición del criado, la Fonte do Mouro, la culebra de San Xoán, San Bieito y las ánimas.
La Torre do Castro (el castillo de Sandiás), en el cerro del Castro sobre una antigua fortificación castreña, es el gran lugar legendario del concello de Sandiás. Muchas leyendas las recogió en 1931 Urbano Santana en su «Resume xeral de folk-lore de Sandiás» (revista Nós) y después Xavier Feixoo para Galicia Encantada [1]. Aquí se recuentan todas, con la fuente de cada una.
La torre de los moros y el martillo de la laguna
Según los viejos, la torre la hicieron los moros cuando hicieron también la de Pena, que está casi enfrente, a unos siete kilómetros, con la vega en medio. Por debajo de la tierra abrieron un camino de una torre a otra, y por él andan los moros de un lado para otro. Mientras trabajaban, los herreros de Pena y del Castro, para afilar los picos, solo tenían un martillo para los dos, y se arreglaban lanzándolo de una torre a otra cuando lo necesitaban. Un día, en uno de esos lanzamientos, a uno de ellos le fallaron las fuerzas y el martillo cayó en medio del camino, abriendo un gran agujero del que comenzó a brotar agua: así nació la Lagoa de Antela [1].
El tesoro del pozo
Dentro del castillo hay un pozo con varios metros de agua, muy oscuro, y por él se entra a un salón con mucho oro. Para desencantarlo hay que llevar un huevo de gallina negra y la gallina; se suelta la gallina en el salón y el huevo se estrella en la frente de un gigante que guarda el tesoro con un hacha levantada para matar a quien entre si no le da con el huevo [2]. Los niños del CEIP de Sandiás contaron la versión más corta: hay que sacar toda el agua a cubos, tirar el huevo de gallina negra en la frente del gigante y solo se tienen diez minutos para coger el oro, si no se ahoga uno [3].
Hace muchos años, vecinos del Castro y de As Pegas, animados por la codicia y por el libro de los tesoros, el Ciprianillo, se hartaron de hacer agujeros en el cerro hasta que descubrieron el pozo por casualidad. Solo sacaron unos cuantos cántaros; como estaban vacíos, los tiraron o los regalaron, y alguno se vio en el Museo [4].
La traición de la torre
Un vecino del Castro le contó al autor, de niño, que hace mucho tiempo un ejército de hombres de lejos rodeó la torre, pero los que vivían en ella se defendieron con valentía y no pudieron tomarla. Una noche un criado les abrió la puerta a escondidas; entraron y pasaron a cuchillo a todos los habitantes y después quemaron la torre y la derribaron. El autor encontró después en un libro (la Historia de Allariz de Cid Rumbao, 1984) que el ejército eran los irmandiños, lo que le hace pensar que las leyendas tienen muchas veces una base real [5].
El moro que roba los zapatos
Se cuenta que cuando los abuelos de los viejos eran jóvenes juntaron varias escaleras para subir a la torre. Uno de ellos, el «tío Curcumba», paseaba por lo alto cuando un moro le llevó un zapato sin que lo viesen [6].
Bernaldo del Carpio
Una leyenda épica, que difundieron los peregrinos a Compostela, dice que en el tiempo de Alfonso II el Casto la torre era de Sancho Díaz de Saldaña, que tuvo con la hermana del rey, doña Jimena, un hijo bastardo, Bernardo del Carpio [7].
La Fonte do Mouro
La Fonte do Mouro está en el fondo del monte de Picos, por el naciente. Según una versión, nació de una excavación que hicieron los viejos buscando una viga de oro; cuando cavaban les apareció un moro en un caballo y les dijo que no ahondasen, que antes de la viga de oro darían con una de alquitrán, y no cavaron más [8].
En otra versión, en la fuente hay una mora encantada sentada en una silla de oro. Una muchacha que llevaba las ovejas al monte de Picos se encontraba con la mora, que la peinaba con un peine de oro, con el secreto de no contarlo. La muchacha se lo contó a la madre y la mora se la comió; la madre llamaba «¡ay mi María!» y la mora respondía: «María, Mariola, frita en aceite va en mi barriguita». La mora tenía cuatro hijas encantadas en la fuente. Cuando un hombre de Couso fue a segar a Castilla, la vieja le dio cuatro espigas de cuatro granos cada una para tirar a la fuente y desencantarlas. La mujer, al ver las espigas, se antojó del trigo y comió un grano de una; el hombre tiró las otras tres y salieron tres caballos muy gordos con tres mozas hermosas, que se marcharon. Al tirar la cuarta, el caballo salió sin una pata, y la moza que iba en él no pudo marcharse y continuó encantada. Le dio de regalo a la mujer un pañuelo rojo de seda que, atado a un roble en el camino, convirtió el roble en carbón: lo mismo le pasaría a la mujer [8].
La culebra de San Xoán en Cardeita
A la salida de Cardeita, en una huerta de la Cruz, hay una fuente cubierta de lastras donde, el día de San Xoán antes de nacer el sol, sale una culebra muy grande que es una persona encantada. Lleva un cascabel en la boca; quien se lo quite con la boca tendrá mucho dinero y, si es hombre, la culebra se vuelve mujer (y viceversa). Si alguien está allí y no se lo quita, la culebra se lo come. La zona fue concentrada y no se sabe si la fuente aún existe [9]. En Laioso (Vilar de Santos) hay una leyenda semejante [10]. También en Piñeira de Arcos, en la fuente de la Castiñeira, sale de noche o la mañana de San Xoán una señora muy hermosa, encantada y rodeada de serpientes [10].
Antioquía según Cardeita
Los de Cardeita, el pueblo más cerca de la vega, excavaron en busca de riquezas porque se decía que allí hubo una ciudad, Antioquía, que Dios castigó porque solo una familia le dio limosna. Esa familia salió sin mirar atrás, pero uno de los miembros miró y se convirtió en piedra. El ganado mugía al pasar donde estaba la piedra, que después recogió el convento de Trandeiras. En las excavaciones encontraron una viga, un puchero viejo y un pozo con escaleras [11]. Véase Antioquía, la ciudad anegada.
San Bieito da Uceira
En la ermita de San Bieito, en el monte de A Uceira (entorno del Pico Costoira), se cuenta que llevaron al santo en procesión a la iglesia pero se escapaba de noche al monte, y por eso le hicieron capilla allí. Es muy milagroso para las verrugas; en la capilla quedaron muletas de quien subió con ellas y bajó sin ellas. Unos bueyes subieron un carro con una piedra grande por las escaleras de la gente, y un hombre que llevaba la luminaria de la ermita dejó el carro para buscar camino y, al volver, encontró el carro junto a la ermita y la luminaria ya colocada [12].
El demonio en forma de bestia
Una noche, catorce o quince mozos que volvían de la tuna encontraron una bestia. Montaron en ella y el lomo iba alargándose para que cupiesen todos. En medio de un río, el que iba delante exclamó «¡Ay, Jesús, qué trandeira!». La bestia, que era el demonio, desapareció y todos quedaron en el agua [13]. Es el mismo motivo que el caballo blanco del demonio de Porqueira.
La procesión de las ánimas
Según Urbano Santana, antes daba mucho que hablar y en 1931 ya eran pocos los que creían en ella. Las ánimas van en procesión como en un entierro, llevando un cadáver entre cuatro, algunas lloran y otras cantan responsos; los viernes visitan la casa donde va a morir alguien. Quien lleva la cruz o la vela a la fuerza tiene que andar en la procesión e ir a las visitas, aunque después no sabe dónde fue; ni siquiera marchando al extranjero se libra, y si se resiste, le tiran de las uñas de los pies. Tres relatos [14]:
- Un mozo que andaba en la procesión marcó con una teja la puerta donde entraba; al día siguiente encontró la marca en la puerta de su tía y supo que allí iba a morir alguien, como así fue.
- Otro mozo le quitó la vela a una ánima y, al confesarse, el cura lo mandó esperarla en el mismo sitio y se la puso en la mano la que iba sin ella; la que venía detrás de todas y sin vela dijo: «suerte tuveches».
- Un mozo que venía de la tuna vio venir la procesión y se tumbó, porque así no pueden hacerle nada; al llegar junto a él decían, haciendo mucho aire, «aquí huele a vivo, huele», y él respondía: «huele a pan de nogal».
Enlaces
Cerredelo publicó en 2016 una versión literaria de la leyenda, contada como relato de un peregrino a Compostela que ve desde O Viso la Antela y las cuatro torres de la llanura y escucha la historia del conde Sancho Díaz, de doña Jimena y del niño que nació en la torre de Sandiás y fue después Bernardo del Carpio [15].
Fuentes
- «A construcción do castelo de Sandiás e o nacemento da Lagoa de Antela», Xavier Feixoo, Galicia Encantada. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=17&id=320
- «O tesouro do castelo de Sandiás», Xavier Feixoo, Galicia Encantada. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=7&id=321
- «O pozo da torre do Castro», texto de alumnado do CEIP de Sandiás (O recuncho da Lagoa, 2009-2010), Galicia Encantada. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=4&id=1725
- «Na procura do tesouro do Castelo de Sandiás», Xavier Feixoo, Galicia Encantada. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=2&id=1156
- «A traizón da torre de Sandiás», Galicia Encantada; cita A. Cid Rumbao, Historia de Allariz, Vila y Corte Románica (1984). https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=12&id=1038
- «O mouro rouba os zapatos», Urbano Santana, Nós, 1931. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=17&id=1011
- «Torre de Sandiás-Torre do Castro», Fronteira Esquecida (cita Martínez Cerredelo, «O peregrino e a lenda da torre do Castro», 05/04/2016). https://fronteiraesquecida.eu/gl/fichas/torre-de-sandias-torre-do-castro-2/
- «A fonte do mouro de Sandiás (1) e (2)», Xavier Feixoo. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=4&id=315
- «A Fonte da Cruz de Cardeita», Xavier Feixoo. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=4&id=308
- Rafael José Adalid Rodríguez, «Contos, lendas e mitos da auga na Limia», Revista Galicia Encantada 16 (2020). https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=11&id=2886
- «Antioquía (1)», Urbano Santana, Nós, 1931. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=4&id=1015
- «San Bieito da Uceira», Galicia Encantada (https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=14&id=309, 310, 311) e Fronteira Esquecida «Miradoiro de Costoira».
- «O Demo en Sandiás», Urbano Santana, Nós, 1931. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=6&id=1303
- «A procesión das ánimas (1) a (3)», Urbano Santana, Nós, 1931. https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=1&id=1317 (e id=1341, cat=15&id=1346)
- «O peregrino e a lenda da torre do Castro». https://historiadexinzo.wordpress.com/2016/04/05/o-peregrino-e-a-lenda-da-torre-do-castro/
También te puede interesar
LeyendaLa Reina Loba y su castillo en los peñascos de Covas (Os Blancos)En los peñascos de Covas, a unos 1.150 metros, hubo un castillo roquero donde vivía una reina cruel que cobraba un ternero, una oveja y un…
LeyendaMoros y moras de A Limia: tesoros, secretos rotos y encantosLas leyendas de moros y moras de A Limia: las moras del Treboal, la mina de Covelas, el carro de oro de A Touza, la niña de los moros, la…
LeyendaLeyendas de Vilar de Barrio: xianas, agujeros de los moros y la Lagoa de AntelaLeyendas y cuentos de Vilar de Barrio: las xianas de Arnuíde, los agujeros de los moros de Bóveda con los doce pollitos, el Pozo dos Mouros…
LeyendaLeyendas de Vilar de Santos: la Mariquiña, Santa Marta y la culebra de San XoánLeyendas de Vilar de Santos: la mora Mariquiña del Monte das Cantariñas (Laioso), Santa Marta y la serpiente de Castelaos, San Xoán, la…
LeyendaLeyendas de Xinzo de Limia: el Lethes, Trandeiras, la Torre da Pena y las moras del ríoLeyendas de Xinzo de Limia: el río del olvido, la Virgen y Xoán Folgoso en Trandeiras, la mora de la criba y del cedazo en Lamas, la mora…
LeyendaPeñascos, piedras curativas y cuentos de humor de A LimiaEl peñasco del Arangaño para curar a los niños, las piedras de la mora de Nocelo da Pena, las orejas del Monte de Rubiás, los peñascos de…