Domingo, 8 de novembro Xinzo 11° Guardia: FARMACIA OLIVERA CORTIÑAS, C. B.

Antela: el Plan de 1956 y por qué la desecación fue un fracaso hidráulico

El análisis de geógrafos de la Universidad de Oviedo sobre la desecación de Antela: las obras de 1958-1963, el regadío del Arnoia que nunca se hizo, los errores técnicos, la pérdida de biodiversidad y el monocultivo de la patata.

Fuente principal
Fernández Soto et al., BAGE n.º 57 (2011)
Ley
1956 (alto interés nacional)
Obras de drenaje
1958-1963
Superficie de la laguna
c. 3.600 ha

Un artículo de cuatro geógrafos de la Universidad de Oviedo describe la desecación de la Lagoa de Antela como «uno de los grandes fiascos en la historia de las obras hidráulicas españolas». Es una lectura crítica, que esta página resume atribuyendo cada juicio a sus autores, y complementa La desecación de la Lagoa de Antela [1].

La laguna antes de las obras

La laguna ocupaba unas 3.600 hectáreas entre los concellos de Vilar de Barrio, Sarreaus, Xinzo de Limia, Vilar de Santos, Sandiás y Xunqueira de Ambía, en el centro de una depresión tectónica a unos 600 m de altitud rodeada por las sierras de San Mamede, Queixa, Larouco y Pena. En invierno llegaba a tener 7 km de largo y 6 de ancho, y en verano se dividía en charcas y juncales; la profundidad media era de 0,5 a 2 m, con pozas de hasta 3 m. La alimentaban las lluvias, las aguas subterráneas y arroyos intermitentes como los de Piñeira y Sandiás, y solo una pequeña parte desaguaba al Limia por el emisario de Antela, de 7 km, un estrechamiento que explicaba el endorreísmo parcial. Los autores subrayan la variedad de ecosistemas: aguas someras, juncales y carrizales, bosque de ribera con alisos y chopos, grandes vegas de pasto y arboledas de robles y castaños [1].

Los antecedentes

El primer intento es de 1827, por Real Orden; las obras empezaron, como muestran tramos del canal, pero se abandonaron. En 1868 se dio la concesión a una empresa que tuvo que desistir por la inestabilidad política y la oposición de las poblaciones vecinas, y en 1949 se creó la sociedad Agrícola de Antela S.A., que renunció por conflictos internos y problemas con la concesión. La iniciativa privada era escasa porque dudaba de la viabilidad y no podía asumir la inversión. En 1956 el régimen decidió que el Estado ejecutase las obras y promulgó una ley que las declaraba de «alto interés nacional». Los motivos invocados fueron obtener tierras para asentar familias campesinas, sobre todo las desalojadas por los embalses hidroeléctricos de Lugo y Ourense, y eliminar un foco de insalubridad, aunque, según los autores, no se había probado científicamente su relación con las enfermedades [1].

El Plan Coordinado

El plan preveía tres fases: desecar, regar y parcelar para los colonos, alojados en un poblado nuevo llamado Antela [1].

  • Desecación (1958-1963): un canal de drenaje con dos ramales, de 11 km, 4 a 9 m de ancho y 15 a 25 m³/s; el emisario se canalizó a 17 m de ancho (30 m³/s, 7,5 km) y el Limia, 5 km con 34 m de ancho (60 m³/s), con rectificación de los meandros. Se hicieron puentes nuevos.
  • Regadío (nunca ejecutado): una presa de 78 m en el Arnoia, cerca de Riobó (44 hm³, 175 ha anegadas), un acueducto de 9 km con 1,8 km de túnel a la altura de Vilar de Barrio y dos canales perimetrales, el de Xinzo (4.500 ha, por la margen izquierda) y el de Sandiás (otras 4.500 ha), para regar unas 9.000 ha. Solo se trazó el camino de servicio de la presa. Un grupo de propietarios de la Comunidad de Regantes de la Zona de Antela instaló estaciones de bombeo para regar unas 600 ha por aspersión.
  • Colonización: los terrenos parcelados no se entregaron a colonos foráneos ni se fundó el poblado; las parcelas se vendieron a precios bajos a campesinos locales, y los ingresos, según algunas fuentes, fueron el 3 % del coste [1].

Por qué fracasó

Los autores señalan, entre otras, estas causas [1]:

  • Estudios previos apresurados, sin rigor sobre el suelo y el clima. El clima limiano es continental, a más de 600 m, con invierno largo y período libre de heladas de mayo a octubre.
  • Un suelo muy arenoso: sin arcilla, el lecho de la laguna lixivia los nutrientes y no retiene el agua. El canal se excavó a demasiada profundidad, y la capa freática pasó en verano a 1,5-2,5 m, fuera del alcance de la mayor parte de las raíces, y, paradójicamente, los canales estrechos no desaguaban los terrenos en invierno, por lo que siguieron inundándose.
  • Erosión y aterramiento: el canal muy recto, hondo y estrecho dio al agua un gran poder erosivo, que encajó el lecho y socavó las orillas del emisario y del Limia; hubo dragados, ensanchamiento del emisario y un escalón en el Limia, y las crecidas pasaron de graduales a repentinas.
  • Sobrecostes que agotaron el dinero para las fases siguientes.

Consecuencias ambientales y agrarias

La desaparición de la laguna supuso, según los autores, la extinción de 11 especies de aves reproductoras en Galicia y la pérdida de la última población reproductora de ánsar común (Anser anser) en España (otras páginas de esta web hablan de diez especies; la cifra depende de la fuente). También se destruyeron los bosques de ribera y muchos setos, y el policultivo de subsistencia dio paso a un monocultivo de patata para el mercado, que depende de los precios, exige muchos fertilizantes y dejó en abandono las cortiñas, sotos, prados y monte. Los autores sostienen que el beneficio social fue escaso y que solo favoreció a algunos grupos ligados a la patata [1].

Más tarde, el «Proyecto de Mejora y Modernización del Regadío» del Ministerio de Agricultura (2005-2006) optimizó el bombeo existente. En 2002 la Xunta redactó un proyecto para transformar en regadío 2.000 ha de secano extrayendo agua del acuífero de la laguna, al que se opuso la Sociedade Galega de Historia Natural por riesgos de subsidencia, perjuicios al caudal de los ríos y afecciones a la ZEPA «A Limia» y al LIC «Veiga de Ponteliñares»; los trabajos de tubería y sondeos de captación a unos 70 m comenzaron en 2003 [1]. Véase La Lagoa de Antela hoy y Agua, nitratos y regadío.

Enlaces

Fuentes

  1. Fernández Soto, Manuel; Fernández García, Aladino; Fernández Cuesta, Gaspar; Fernández Prieto, José Ramón: «La desecación de la laguna de Antela», BAGE. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, n.º 57, 2011, pp. 295-312. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3814326
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