
La batalla del puente de Xinzo (23 de febrero de 1809)
El 23 de febrero de 1809 labriegos, abades y frailes de A Limia, mal armados, intentaron parar en el puente de Xinzo la vanguardia francesa de Soult; fueron derrotados, la villa fue saqueada y quemada la casa donde se amontonó a muertos.
El 23 de febrero de 1809, durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas del mariscal Soult, camino de Portugal, encontraron en A Limia una resistencia que no esperaban: hombres, mujeres, abades, frailes y mozos, mal armados y casi sin munición, intentaron detener en el puente de Xinzo (el puente de la Lagoa de Antela, probablemente el desaparecido puente das Poldras) a unos 5.000 soldados invasores [1][2].
Antes de la batalla
Mientras los paisanos intentaban frenar el avance, el marqués de la Romana, a quien el pueblo llamaba «el marqués de las romerías», estaba con su ejército en Oímbra, a salvo de los franceses [1]. Después de una noche velando las armas, llegaron refuerzos de todos los rincones de A Limia (Bóveda, Boado, Escornabois, Garabás, San Mamede, Vilar de Cobelas, Baronzás y Xinzo) con escopetas, hoces, picas y herramientas de labor. Hicieron barricadas en el puente con árboles, piedras, carros y tojos, y contaron con la ayuda del Regimiento de Voluntarios Catalanes; la resistencia fue tal que los franceses pensaron que tenían delante un ejército regular [1][2].
El combate según Xerónimo Vázquez
El relato más detallado es el de Xerónimo Vázquez, vecino de Allariz. Según él, las avanzadas francesas intentaron forzar el puente tres veces y tres fueron rechazadas con pérdidas importantes; algunos jinetes quisieron vadear el río, crecido, y murieron a tiros. Cuando vio la ventaja de los paisanos, el general ordenó una falsa retirada para distraerlos y mandó a la caballería vadear el río por varios puntos; los paisanos creyeron que los cortaban y abandonaron una altura, y la infantería tomó el puente «con bastante pérdida». Un voluntario que estaba entre los paisanos se pasó a los franceses y los desengañó: no había tropa regular, sino labriegos [1].
Otro texto recuerda que «dos frailes» franciscanos del convento del Bon Xesús de Trandeiras lucharon en el campo de batalla sin quitarse el hábito y murieron como héroes. Los franceses persiguieron a los paisanos por la llanura y mataron a muchos, porque no había dónde esconderse; en la entrada de Xinzo hubo otra resistencia, que tuvo que retirarse [1]. El general francés fue Franceschi, uno de los más aguerridos de Napoleón [1].
El cazador de A Pena
El mismo Xerónimo Vázquez narra un episodio que Jesús Taboada Chivite recuperó en La Región (marzo de 1952) con el título «El cazador de franceses»: un paisano del lugar de A Pena, gran cazador de perdices, recibió 40 cartuchos y, según el relato, empleó 39 con tanto acierto que mató otros tantos franceses; pidió más y no se los dieron, y el último lo reservó para escapar. Perseguido por un dragón, tuvo que meterse en el río; al verse acosado, apuntó y lo mató [1][2]. Es la versión de dos cronistas y debe leerse como relato de la época, no como dato contrastado.
Saqueo y fuego
Después de la acción los franceses saquearon las casas de Xinzo, donde ya no quedaba vecino. Recogieron los muertos y heridos: los que estaban lejos los enterraron en el campo y los que estaban cerca, y los que el ejército transportaba, fueron amontonados en la casa nueva de los herederos del abad de Xinzo. Según un carretero de Sandiás que los franceses obligaron a acompañarlos, fueron metidos 354, además de más de 30 caballos heridos; se cerraron las puertas, metieron leña seca y prendieron fuego, con más de 900 fanegas de centeno de la tulla; y el carretero decía que nunca había llorado tanto como al oír las voces de los heridos, mientras los franceses cantaban y hacían fiesta [1][2]. El balance de bajas fue, según el texto, de 500 a 600 franceses y más de 300 paisanos (otras fuentes hablan de 300 a 400) [1][2]. Los franceses presumieron tanto de la victoria que una gaceta impresa en París, según el relato, la contó como una derrota del ejército inglés con 11.000 muertos [1].
El testimonio del libro de difuntos
El libro de difuntos de la parroquia de Santa Mariña de Xinzo, que se inicia el 6 de abril de 1809 porque los anteriores fueron quemados, tiene una «advertencia» del teniente cura Xosé Martínez: los franceses, «resentidos de que unos hombres indefensos se hubiesen atrevido a medir sus fuerzas con las suyas», mataron al capellán de la vacante, Martín Blanco, robaron las alhajas de plata de la iglesia, quemaron altares, confesionarios y puertas, y los libros corrientes de bautizados, casados y difuntos. El texto habla de más de 400 víctimas entre los paisanos [1]. Los franceses entraron en Xinzo hacia las cuatro de la tarde y extendieron la ocupación a Laroá y a los lugares próximos a A Boullosa, donde estaba la nueva junta [1].
Después
La resistencia continuó: se crearon la Junta y el Regimiento de Lobeira para dirigir la lucha en el sur de Galicia, y limiáns participaron en Ponte Sampaio (8-9 de junio de 1809), que supuso la retirada definitiva de los franceses [2]. En febrero de 2009, en el bicentenario, se colocó un monumento sencillo en los jardines del Toural de Xinzo [2].
Para saber más
Edelmiro Martínez Cerredelo, «As tropas de Napoleón na Limia», Lethes n.º 7 (2006); Carlos Gómez Salgado, «La Batalla de Xinzo de Limia, 23.II.1809» (resumen); La Región, 26/03/1952 [2].
Enlaces
- Historia de A Limia
- Xinzo de Limia
- Francisco Piñeiro Solveira, el abad guerrillero de Gudín
- Curiosidades de A Limia
Fuentes
- Edelmiro Martínez Cerredelo, «A batalla da ponte de Xinzo: 23 de febreiro de 1809», Historia de Xinzo, 23/02/2015 (cita a Xerónimo Vázquez e o libro de defuntos de Santa Mariña de Xinzo). https://historiadexinzo.wordpress.com/2015/02/23/a-batalla-da-ponte-de-xinzo-23-de-febreiro-de-1809/
- Alexander de los Ríos Conde, «Héroes anónimos de A Limia ante la invasión francesa de Galicia (1809)», Vía Lethes, 05/03/2017. https://vialethes.es/heroes-anonimos-limia-1809
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