
La peste de Escornabois (1598-1599): 118 muertos en una parroquia de A Limia
Entre septiembre de 1598 y 1599 la peste mató a 118 personas en Santa Mariña de Escornabois (Trasmiras); el cura Francisco Rodríguez dejó escrito el recuento y el relato, y la capilla de San Roque marca el fin del brote.
Entre septiembre de 1598 y el verano de 1599 la peste bubónica mató a 118 personas en la parroquia de Santa Mariña de Escornabois (Trasmiras), posiblemente tantas como todas las defunciones de las tres o cuatro décadas anteriores [1]. Lo sabemos porque el cura, Francisco Rodríguez, anotó en los libros parroquiales el nombre de cada víctima y un relato de lo que pasó: «Los que esto leyeren pueden lo creer por cosa muy cierta porque yo lo escribo, lo he visto pasar así todo al pie de la letra» [1].
La peste en Galicia
La peste, en distintas formas (bubónica, neumónica y septicémica), se repitió cíclicamente desde la Peste Negra del siglo XIV y tuvo uno de sus picos entre 1598 y 1601. Llegó a Galicia por el Atlántico y fue avanzando hacia el interior; en abril de 1598 el gobernador avisaba de que había peste en el corregimiento de Ourense y en agosto la ciudad ya estaba afectada, con buena parte de los vecinos huidos [1].
Los libros de Escornabois
Los libros parroquiales empezaron a usarse tras el Concilio de Trento (1563). En el Archivo Diocesano de Ourense se conserva el de Santa Mariña de Escornabois, iniciado en julio de 1558. La media anual de bautismos duplicaba la de defunciones en la segunda mitad del siglo XVI, por lo que la población crecía; en la última década la diferencia se reducía, pero seguía a favor de los bautismos [1].
Cómo fue el brote
La peste llegó en septiembre de 1598: el día 20 murió Teresa Fernández, del lugar de Rabal. Tres semanas después pasó al Barrio de Abajo (Isabel da Barreada, el 8 de octubre) y, a comienzos de noviembre, al Barrio de Arriba [1]. De las víctimas con edad indicada, 61 eran niños y jóvenes, 39 mujeres adultas y solo 18 hombres adultos [1]. De los bebés nacidos durante el brote solo sobrevivió una niña, Inés, hija de Salvador Palanca e Inés da Barreada, bautizada el 6 de julio de 1599 [1].
Hambre, miedo y división
Hubo «gran hambre» y no se encontraba pan por dinero. El precio de los cereales se duplicó y la peste no distinguía clases: Estebo Díez, de Rabal, perdió a las dos criadas y a la mujer [1]. El efecto social más fuerte fue la tensión: los del Barrio de Arriba levantaron «paredes» con el Barrio de Abajo y, cuando la peste llegó también a ellos, «había grandes riñas de unos para los otros y no había quien se llegase uno a otro, aunque fuesen padres e hijos» [1].
Remedios
El tratamiento corría a cargo de barberos sangradores, que purgaban o extraían sangre de los bubones; en Escornabois había al menos dos, Juan y Antonio Rodríguez, y usaban sanguijuelas como las de la laguna de Antela. El 22 de diciembre de 1598 murieron dos hijos del sangrador Juan Rodríguez y de Leonor de Novoa. El consejo principal de los tratadistas era aplacar la ira divina con oraciones; el cura siguió diciendo misa a diario, en un tablado montado en la puerta de la iglesia, para que los feligreses viesen y escuchasen desde fuera, algunos desde el Otero y Penamaior, a gran distancia [1].
Entierros
Los muertos se llevaban a la sepultura en carros, de dos o tres juntos, porque no había quien los llevase en féretro. La primera víctima, Isabel da Barreada, fue enterrada fuera de lo sagrado, en las labradas del ferrado, porque nadie se atrevió a llegar a ella; María Afonso, mujer de Pérez, tampoco tuvo quien la llevase a lo sagrado, ni por dinero [1].
La capilla de San Roque
Contra la peste se invocaba a san Sebastián y san Roque. El cura cuenta que las muertes eran siempre en las lunas nuevas, y que al empezar a construirse la ermita de San Roque en el Otero, el 1 de agosto de 1599, la peste cesó: en una noche y un día enfermaron quince personas y solo murió una. También anotó que al comenzar la peste hubo grandes fuegos en los montes. La capilla de San Roque de Escornabois fue una de las muchas que se levantaron en Galicia a finales del siglo XVI [1].
Balance
La mortandad fue especialmente cruel con niños y jóvenes. No hay censo de la época, pero hoy la parroquia tiene 237 habitantes, según el INE citado por la fuente [1]. Alexander de los Ríos Conde estudió el caso en Diversarum Rerum (n.º 10, 2015) [1].
Enlaces
Fuentes
- Alexander de los Ríos Conde, «La peste que exterminó a 118 personas en Escornabois (Trasmiras, Ourense) a finales del siglo XVI», Vía Lethes, 11/05/2020. https://vialethes.es/peste-escornabois-trasmiras (do mesmo autor: «La peste de 1598-1599 en una parroquia rural de la Galicia interior: Santa Mariña de Escornabois», Diversarum Rerum 10, 2015)
- «[Ss. XVI–XX / etnografía] A peste de Escornabois e os Zarramunqueiros: dise que a finais do s. XVI unha epidemia de peste matou 118 persoas en Escornabois. Os Z». https://www.festivalesdeespana.com/festival/entroido-escornabois-trasmiras.
También te puede interesar
Curiosidades de A LimiaXinzo en la Exposición Universal de París de 1878: el jabón y el lino de A LimiaEn 1878 José Romero llevó a la Exposición Universal de París el lino y los jabones de Xinzo: ganó una medalla de oro por el lino y una…
Curiosidades de A LimiaSímbolos y tradiciones de Xinzo: escudo, gigantes, pasodoble y Dama de la LagunaEl escudo de Xinzo de Limia (1979), los gigantes y cabezudos de las fiestas, el pasodoble de 1929 y las esculturas de Xosé Lois Carreira,…
Curiosidades de A LimiaTransportes y accidentes en A Limia: Monteagudo 1944, Trasmiras 1997 y la estación de PradoEl Hudson británico estrellado en Monteagudo (Calvos de Randín) en 1944, el accidente del aeródromo de Trasmiras en 1997 y el apeadero sin…
Curiosidades de A LimiaEl juego de los Vintos de San Martiño dos PerosLos Vintos son un juego de puntería que solo se practica en San Martiño dos Peros y Sabucedo (Abades, Baltar): dos parejas lanzan piedras…