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El gran incendio de Randín (1889) y la solidaridad que le siguió

El 20 de noviembre de 1889 un incendio dejó casi en cenizas Randín (Calvos de Randín), con tejados de paja y viento fuerte; las cifras de la prensa varían y la ayuda llegó de toda Galicia, de La Habana y hasta de la portuguesa Tourém.

El 20 de noviembre de 1889 un incendio dejó prácticamente reducido a cenizas el lugar de San Xoán de Randín, en el concello de Calvos de Randín. Sus vecinos quedaron con lo puesto [1].

Un lugar de frontera con tejados de paja

Randín era en el siglo XVI una población importante en la frontera, como muestra el dibujo del portugués Duarte de Armas del castillo de la Picoña, donde se distingue el lugar, con casas cubiertas de paja y una torre defensiva. Tres siglos después seguía empleándose el mismo material, un factor decisivo en la brutalidad del fuego [1].

El incendio

Según las crónicas, se inició a la hora del desayuno (las nueve de la mañana) en un almacén de hierba junto al hogar donde una mujer cocinaba; se cree que una chispa llegó al depósito de combustible cercano. La mayoría de los hombres estaba en el campo y en el lugar solo quedaban mujeres y niños; con la paja de los tejados y un viento fuerte, el fuego avanzó «con rapidez vertiginosa». Cuando acudieron los labriegos, algunos vecinos de otros pueblos y los carabineros, el lugar ardía «por los cuatro costados» y no había agua ni herramientas para luchar contra el fuego y el viento. Al caer la tarde solo quedaban ruinas y ciento veinte familias en la miseria [1].

Cifras que no coinciden

La prensa ofreció números distintos, y conviene darlos tal cual:

  • El párroco de Calvos escribió el mismo día al director del periódico «El Eco de Orense» (cita), entonces Valentín Lamas Carvajal: de los 126 vecinos, 120 quedaron a la intemperie; ardió el ganado mayor y casi todo el lanar, y no se salvó centeno ni patatas [1].
  • La Monarquía habló de 582 habitantes sin hogar y de algunos enfermos y niños muertos asfixiados por el humo [1].
  • El Regional de Lugo contó 320 viviendas arruinadas [1].
  • La Junta provincial de socorros calculó en febrero de 1890 las pérdidas en 60.000 pesetas, con 300 casas quemadas de 102 familias [2].

La Gaceta de Galicia criticó que el alcalde de Calvos no comunicara lo sucedido y que el gobernador civil, Alonso Román Vega, tuviese que telegrafiar al alcalde de Xinzo y reprender al de Calvos por su apatía [1].

La ayuda

El párroco, Isidro Prieto, y otros cinco vecinos cuyas casas se salvaron recogieron a muchos damnificados. El gobernador y el obispo Cesáreo abrieron suscripciones (el obispo con 500 pesetas) y el gobernador pidió ayuda a las demás provincias gallegas. La solidaridad fue llegando de muchos lugares [2]:

  • En Baltar, el alcalde Benito Cuquejo y el secretario Gerardo Cabido pidieron limosna personalmente.
  • El Concello de Xinzo acordó que una comisión recorriese el distrito.
  • El capitalista José García Barbón envió 1.000 pesetas; la comisión provincial de Pontevedra, otras 1.000; el gobernador del Banco de España, 1.000; el Casino de Vigo, la Tertulia y el Gimnasio, 100 cada uno; el presbítero Valentín Listanco, 2.500 recaudadas en el Casino de Madrid; el presidente del Centro Gallego de La Habana, Fidel Villasuso, 1.250.
  • La aldea portuguesa de Tourém contribuyó con limosnas, alimentos y ropa y ofreció madera para los tejados, pero los vecinos de ambos lados temían a los carabineros y no se atrevían a pasar la raya.
  • En Ourense se hizo una cuestación pública (208,35 pesetas líquidas; la banda cobró 60 por «tocar poco y mal»), en Lugo una función benéfica del Liceo (1 de enero) y en Verín una suscripción en La Voz de Verín y una función de aficionados.
  • La Diputación de Ourense consignó 4.000 pesetas; la suscripción del obispo en el Boletín eclesiástico llegó a 9.483 y la del Gobierno civil a 6.999.

El semanario A Monteira criticó que el Concello de Ourense ofreciese 500 pesetas al mejor proyecto de decoración del salón de sesiones cuando los de Randín estaban sin abrigo [2].

El reparto y la reconstrucción

La Junta provincial solo podía disponer de 14.000 pesetas, así que se acordó repartirlas entre los labriegos más necesitados. A los 70 labriegos más afectados dieron 125 y 150 pesetas cada uno por parte de tres sacerdotes en abril; el 20 de mayo el gobernador, el presidente de la Diputación y Lamas Carvajal fueron a Randín a repartir 15.000 pesetas, en cantidades de 525, 250 y 200 según las pérdidas. Según El Liberal, el pueblo se reconstruiría sustituyendo los techos de paja por teja para evitar nuevos siniestros [2].

Enlaces

Fuentes

  1. Alexander de los Ríos Conde, «El gran incendio del pueblo de Randín en 1889», Vía Lethes, 18/12/2016. https://vialethes.es/incendio_randin_1889 (cita El Regional de Lugo, 26 e 30/11/1889; Gaceta de Galicia, 28/11/1889; La Correspondencia de España, 27/11/1889; La Monarquía, 28/11/1889)
  2. Alexander de los Ríos Conde, «El gran incendio del pueblo de Randín en 1889. 2ª parte: Solidaridad», Vía Lethes, 25/12/2016. https://vialethes.es/incendio-randin-1889-solidaridad (cita El Correo Gallego, El Lucense, El Liberal, A Monteira e Gaceta de Galicia, nov. 1889 – mar. 1890)
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