
Feriantes, cinzarradas y bodas por poderes: costumbres de la Xinzo de antes
Tres costumbres de la Xinzo del siglo XX contadas por Edelmiro Martínez Cerredelo: los feriantes de las ferias del 14 y del 27 y la Remy de las culebras, las cinzarradas a los viudos y las bodas por poderes de los emigrantes a América.
Tres piezas del historiador Edelmiro Martínez Cerredelo recogen costumbres de la Xinzo del siglo XX que ya no existen o han cambiado mucho: el mundo de los feriantes, las cinzarradas y las bodas por poderes.
La Remy de las culebras y los feriantes
Las ferias de Xinzo de los días 14 y 27 de cada mes fueron, hasta hace unos años, las más importantes de la provincia. Por ellas andaban carteristas, trileros (el más conocido era el Titá) y charlatanes como Mario, que animaban a los paisanos con la subasta y la venta de productos [1]. Los curanderos, como la Remy, se instalaban en la calle de San Roque, una de las más transitadas: llevaba culebras al cuello, vendía ungüentos «para el reúma» y extendía la crema en la piel curtida de los brazos. Según Cesáreo Rúa, anunciaba: «¡una a tres pesetas y dos a un duro y al que compre dos se le regala uno más que son tres!». Repetía «¡Vergüensa me dá! ¡Que no me conozcan!» y llamaba al ayudante: «¡Felipeee! ¡saca la culebraa!». Alfonsito Villarino recuerda una de sus arengas, la del lagarto que lucha con la serpiente y va a buscar el cardo (cardo blanco, cardo cuco, cardo cetero) para curarse, y que acababa con «¡NIÑOS PA TRÁS!» [1].
En verano pasaban los vendedores de agua de limón; había cantares de ciego y muchos mendigos. Los niños, al terminar la feria, rebuscaban en el suelo de las zonas de venta de centeno el cornezuelo para sacar unas perras y, por unos céntimos, guardaban en el solar de la iglesia vieja en construcción los burros, mulas y caballos de los paisanos [1].
Las cinzarradas
La cinzarrada (cencerrada en castellano) era un ruido desagradable con cencerros, cuernos y otros objetos para burlarse de los viudos la primera noche de las segundas bodas, mientras se cantaban coplas burlonas. También se hacía cuando un forastero se casaba con una moza del pueblo y no pagaba lo estipulado a los mozos. Daban cinzarrada a viejos, viudos y novios de edades desproporcionadas. Para evitarla, los viudos tenían que invitar a los mozos a la boda, dar una merienda y pagar a un gaitero; si no, se casaban de madrugada, pero después eran objeto de cinzarradas varias noches ante su casa, y a la mañana siguiente encontraban objetos como aparejos de mulas en desuso en la puerta [2].
En Xinzo hubo cinzarradas. El 30 de marzo de 1919 se produjo una «trágica cencerrada» que la prensa llamó «costumbre bárbara»: César Rivero, a quien se la dieron, bajó con su hermano Xosé para reprender a los mozos, hubo gresca y Antonio Rivero quedó herido grave por varias puñaladas, y otra persona fue a la cárcel [2].
Los mozos recurrían a Francisco Seijo (véase Francisco Seijo Iglesias) para que les hiciese las coplas. Su nieta Rosa Seijo recuperó dos. Una es la copla a Luisito Conde (O Ruca), rico oculista de Xinzo, hombre mayor casado con una moza mucho más joven de Allariz: «se casó Luisito y, el año que viene, le saldrán cuernos en toda la frente». La otra, a Rafaela de Pascual, viuda dueña de una fonda en la calle de San Roque casada con un portugués más joven, el mozo Neves: «Rafaela, Rafaela, logo as de romper os tratos, que o amor dos portugueses miáñanche coma os gatos» (Rafaela, Rafaela, pronto romperás los tratos, que el amor de los portugueses te maúlla como los gatos) [2].
Bodas por poderes
En los años cincuenta y sesenta hubo en Xinzo bastantes bodas por poderes, en las que uno de los novios no estaba en la iglesia y un apoderado lo representaba mediante poder notarial. El motivo era la emigración a América: el joven se marchaba y, para reclamar a la novia, tenían que estar casados; los padres no dejaban marchar a las hijas solteras, y el barco tardaba casi un mes [3]. Las fotos del artículo son de la boda de Manola y Quique Suárez en 1961, en la que el novio fue representado por su amigo Portabales y la ofició el párroco don Cesáreo Sobrado, con invitados y banquete. Quique volvió después a España y se instaló en Barcelona; venía todos los Entroidos a Xinzo y vestía su Pantalla, de la que era uno de los mejores ejemplos. Manola llegó a su vez a Santiago de Chile, donde se hizo el retrato oficial [3].
Enlaces
- Curiosidades de A Limia
- Xinzo de Limia
- Antonio Nieto Oliva, cronista de la Xinzo de entonces
Fuentes
- Edelmiro Martínez Cerredelo, «A Remy das cobras e outros feirantes en Xinzo de Limia», Historia de Xinzo, 12/06/2016 (publicado antes en Ourense no Tempo). https://historiadexinzo.wordpress.com/2016/06/12/a-remy-das-cobras-e-outros-feirantes-en-xinzo-de-limia/
- Edelmiro Martínez Cerredelo, «Cinzarradas aos viúvos na vila de Xinzo de Limia», Historia de Xinzo, 05/09/2016. https://historiadexinzo.wordpress.com/2016/09/05/cinzarradas-aos-viuvos-na-vila-de-xinzo-de-limia/
- Edelmiro Martínez Cerredelo, «Os matrimonios por poder: a voda de Quique e Manola en Xinzo», Historia de Xinzo, 21/09/2016. https://historiadexinzo.wordpress.com/2016/09/21/os-matrimonios-por-poder-a-voda-de-quique-e-lola-en-xinzo/
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